Al fundador de Wakaliwood, Isaac Nabwana, lo conocen como el ‘Tarantino africano’ por sus películas de extrema violencia y bajísimos presupuestos.

 

Un grupo de soldados que se hacen llamar los “Suda Soldiers” decapitan el Big Ben, cuya torre sale impulsada como un cohete y colisiona directamente contra el pecho del Cristo de Redentor de Sao Paulo y, al momento, esa misma milicia armada salta de su helicóptero animado en las calles de Manhattan para cargarse una hamburguesería. ‘We are coming for you’, alertan los comandos, entrenados en el reino de Wakaliwood, donde se ruedan las películas africanas más sangrientas y desternillantes del mundo.

Situado en Wakaliga, un slum de la capital de Uganda, Kampala, se encuentra un singular estudio de cine que no tiene nada que envidiar a Nollywood (Nigeria), la fábrica del cine africano, excepto por el presupuesto de sus películas, que no llegan a los 180 dólares por producción.

 

 

Isaac Nabwana, su ‘alma pater’ y director de unos cuarenta filmes con mejores títulos que los de la serie B – ‘Ebola Hunters’, ‘The Cannibals’ o ‘Valentine: Satanic Day’- es conocido en todo el continente como el ‘Tarantino de África’, aunque ya nos gustaría ver al creador de ‘Reservoir Dogs’ rodar comedias de extrema violencia con los medios con los que cuenta Nabwana.

“Utilizamos litros y litros de sangre falsa. Antes usábamos animales, pero los actores se mareaban”.

Con una combinación de Kung Fu –dice el director que su inspiración son Rambo, Chuck Norris y las series policiacas- y actores voluntarios reclutados entre vendedores de fruta y taxistas –el director de efectos especiales se dedicaba antes a la venta ambulante y es el encargado de desarrollar improvisadas armas con viejas cortadoras de césped y partes de automóviles-, los filmes de la factoría Wakaliwood llenan teatros en toda Uganda. E incluso se siguen con fascinación al otro lado de unos cuantos charcos: un clip de 47 segundos de la comedia de acción ‘Who Killed Captain Alex?’ fue visto más de 11 millones de veces en Facebook.

 

Conquistar Cannes y el mundo

El neoyorquino Alan Hofmanis sintió la llamada de Wakaliwood en 2012, cuando una de las películas de Nabwana se cruzó en su camino. Dos días después tomaba un avión rumbo a Uganda para unirse al equipo y acabar convirtiéndose en guionista, director, promotor para el extranjero, e incluso en actor –llegó a interpretar a Jesucristo en una producción reciente-. “He trabajado diez años en la industria del cine y no he visto ninguna innovación como la de estos chicos”, cuenta a ‘Wall Street Journal’.

“Sólo queremos entretener al mundo. Uganda tiene muchísimos problemas, pero mira lo que estamos creando”, dijo el ‘Tarantino africano’, cuya hija participa en las películas y asiste a clases de Kung Fu en una academia local junto a otros jóvenes actores de Wakaliwood. E igualmente Harriet, su esposa, encargada de llenar preservativos con litros y litros de sangre falsa para las escenas más pringosas –“antes utilizábamos animales, pero los actores se mareaban”, explica-.

Más allá de quedarse en una mera anécdota sobre la capacidad de los ugandeses para sublimar sus dificultades o pasárselo pipa haciendo lo que más les gusta, el equipo de Wakaliwood aspira a conquistar el Festival de Cannes  y que alguna de sus cintas entre a concurso. Pero mientras eso no ocurra, Nabwana no desfallece y sigue entrenando a la nueva generación de actores de Wakaliwood, convencidos de que un día no le compararán con Tarantino, sino más bien al contrario.