Union Magazine es una revista inglesa que habla de las historias reales más asombrosas de todo el mundo.

 

En tiempos en que la prensa generalista despide sin demasiado ruido sus ediciones en papel y las agendas de los medios dependen de fluctuaciones bursátiles, ¿son las revistas independientes el último bastión de un periodismo con alma? Hoy Láudano coincide de caza con Martin Pashley, cofundador de UNION, una nueva revista con sello anglosajón destinada a recoger historias reales, emocionantes y asombrosas por todo el mundo.

 

Union es una revista que “documenta lo Extraordinario”. La pregunta es obvia: ¿Qué hace a una historia extraordinaria? Las personas de las que hablamos. Por ejemplo, entrevistamos a un hombre que desde niño quiso dedicarse al tenis profesionalmente, pero no lo consiguió y acabó siendo uno de los máximos responsables de la popularización del ‘crack’ en los Estados Unidos –ganó unos 500 millones de dólares en el proceso-. Es moralmente reprobable, sí, pero también una historia asombrosa.

 

¿Qué os motivó a James Cheadley, a Rich Brown y a ti a crear esta revista? James y yo habíamos trabajado antes juntos y siempre nos han cautivado ese tipo de historias únicas que se salen de la norma. Desafortunadamente, la situación de la prensa tradicional es la que es y las revistas generalistas se arriesgan cada vez menos con las historias que publican porque hay una pérdida de presupuesto y confianza. Así que decidimos crear nuestra propia revista porque queríamos ver las historias que nos interesaban publicadas en papel y empezamos a pedir la colaboración de los amigos para hacer realidad el proyecto.

 

Vuestro primer número ha salido publicado este otoño. Háblanos de algunas de las historias más memorables… Una de las que más me gustan es la entrevista que le hicimos a David Shayler, que fue un Edward Snowden (Wikileaks) de la era pre-internet. Snowden había trabajado como espía británico y alertó sobre asuntos gubernamentales graves, pero ahora vive en una caravana y se cree la reencarnación de Jesucristo. También dedicamos un reportaje al turbio mundo de los clubes de moteros en Baltimore, donde se respira mucha tensión en las calles y uno siente que va a ocurrir algo de un segundo a otro.

 

Uno de mis temas favoritos versa sobre un exorcista que trabaja en Silicon Valley. ¡El título es brillante: “Ghost in the Machine”! ¿Cuál es el secreto para “cazar” este tipo de historias? Muchísima investigación. Y realmente ayuda estar interesado en las personas y en lo que hacen. A menudo entrevistas a alguien y esa misma persona te pone tras la pista de otra. No hay más “secreto”.

Una de las razones por las que pienso que la prensa impresa tiene todavía mucho que ofrecer por encima de lo digital es que puedes encontrar pequeñas historias y explorarlas mediante el uso de palabras, diseño e imágenes. Especialmente en las revistas indie, porque las personas tienen pasión por lo que ellos hacen más allá de de cumplir con un plazo de entrega.

 

Hijos de la anarquía, rock ‘n’ roll americano, graduados en Cannabis, desiertos y asfalto… ¿Es este primer número una gran fotografía del lado salvaje de Estados Unidos? ¿Por qué piensas que Norteamérica es tan atractiva para los narradores?  No pretendíamos que lo fuera, pero ha ocurrido así. Estados Unidos es un gran lugar para encontrar historias y como es una potencia cultural dominante, al menos actualmente, no puedes evitar verte arrastrado hacia ella. Social e históricamente los norteamericanos enfatizan mucho al individuo y esto lleva a las personas a hacer cosas increíblemente interesantes.

 

Tenéis una forma de contar historias bastante irónica. Por ejemplo, entrevistasteis al colectivo hacktivista ‘Anonymous’ tomando café y pastas como si fuese una reunión de señoras a la hora del té. ¿Esta ironía forma parte de vuestro estilo de editorial o de vuestra naturaleza inglesa? Los ingleses somos irónicos como un mecanismo para soportar el tener que vivir en una isla lluviosa en el Atlántico Norte, así que todo lo que nosotros hacemos está imbuido de esta actitud. Pero no creo que sepamos que lo estamos haciendo.

 

¿Cuál es el lector ideal de Union? Alguien que no lo roba.

 

¿Qué os hace diferentes de revistas como ‘Vice’? Ellos ganan cuatro mil millones de dólares; nosotros, no.

 

¿Cuáles crees que son los principales retos a los que tienen que hacer frente las revistas indie? Sobre todo la distribución y el estar dirigidas a un público más específico. Se están publicando muchas revistas independientes muy buenas actualmente, pero algunas pueden ser un poco parecidas… Es decir, ese tipo de revistas que hacen un uso increíble del espacio en blanco pero no tienen casi contenido. En mi opinión, si piensas cobrar 20 euros por una revista tiene que valer algo; no puedes llenarla de fotos de algas o algo por el estilo. Dicho esto, seguro que también tienen su público, algo así como una escena underground de fetichistas de algas.

 

Dicen que estamos viviendo una revolución de las revistas independientes. Pero, como bien has dicho, hay aun muchos obstáculos, especialmente la distribución. ¿Qué problemas tuvisteis vosotros? Nos consideramos bastante diferentes en contenido a un montón de revistas indie, lo que muchas veces supone un reto. Puedes saber sobre escritura, fotografía y diseño, pero, y esto suena obvio, vender una revista requiere desarrollar otras habilidades. Hemos tenido que fallar muchísimo para llegar donde estamos.

Si alguien que lea esta entrevista está pensando en publicar una revista independiente, le aconsejo que encuentre un vendedor y hable con él, a menudo tienen ideas interesantes sobre lo que funciona y no funciona. Ahora estamos en proceso de llegar a un acuerdo de distribución, así que ya hemos pasado lo peor.

 

Si tuvieras que escribir un titular que definiera el espíritu de UNION Mag, ¿cuál sería? No desvíes la mirada.

 

Este es un adelanto de lo que encontraréis en el primer número de UNION: