Láudano estuvo en su directo en la sala Rocksound de Barcelona y, puestos a cometer un pecado capital, preferimos la lujuria a la avaricia. Así son y nos gustan.

 

Que a las chicas de ciudad nos atraigan los paletos de pueblo podría ser el argumento de una comedia protagonizada por Chevy Chase, y aunque las escupideras y los tipos barbudos con monos tejanos que disparan latas para pasar la tarde no son la cumbre del erotismo, hay cierto componente sexy en el ‘hillbilly’ norteamericano, por ejemplo, su música. Y qué narices, también John Randall.

Este hombre cuya voz rota bien podría susurrarte “Shut your pie hole, mama” y te erizaría el vello de los brazos es el vocalista y guitarra de Hooten Hallers, una de las formaciones más salvajes y entregadas del Medio Oeste norteamericano.

Destilado de las mismas raíces del árbol prohibido del blues, el soul  y el rock’n roll, el trío de Missouri lleva desde 2006 hipnotizando escenarios. Su carrera no ha sido meteórica, lo cual es buena señal. John Randall y el batería Andy Reihms, cuyo talento solo es mayor que sus gemelos –toca de pie- se conocieron en la universidad; de esos tiempos, tal vez provenga la sensacional ‘Missouri Boy’. Su tercer componente, Kelly Everett, añade con su saxofón una elegante locura a este dúo de Jackass, cuyo sonido podría hacer que el mismísimo Lee Hooker bajase de su trono en el Cielo de los Músicos para arrancarse en un salvaje bis de ultratumba.

Empezaron tocando en micros abiertos y casas de amigos hasta que grabaron, como no podía ser de otra forma, We have friends (2008), el primero de muchos álbumes, todos en directo, porque, dicen, captura mejor la energía del momento. Sus últimos discos, Greeting from Welp City (2012) y, sobre todo, Chillcothe Fireball (2014) son prueba del largo kilometraje de este grupo en la carretera del sonido.
A esta humilde autoestopista no le queda otra que esperar “haciendo dedo” hasta que los granjeros del blues pantanoso vuelvan a Barcelona.

Lo mejor: Su concierto fue todo un espectáculo en el que acabaron cantando a cappella con el público.

Lo peor: Que la hiperactiva agenda de Barcelona no haya dado mayor visibilidad a una colosal banda.

http://thehootenhallers.com

 

Las mejores imágenes del concierto: