Un estudio de tatuaje de Barcelona reta a sus artistas a tatuar durante todo un día diseños propios inspirados en símbolos tibetanos.

 

El tatuaje es un arte ancestral considerado por la mayoría de las culturas como un rito de paso hacia la madurez y una forma de llevar a los antepasados en la piel. Nos tatuamos por muchos motivos: para recordar a un ser querido, para adornar nuestro cuerpo, expresar al mundo quiénes somos y nuestras victorias personales, sellar un pacto o simbolizar un nuevo comienzo. El arte tibetano y el budismo, con su búsqueda de la liberación del sufrimiento y su bella y compleja simbología, son fuente de inspiración para tatuadores y sus pieles. Pero, además, para muchos artistas del tatuaje también es una forma de meditación.

“He tardado hasta diez días en hacer un tatuaje. Cuando trabajas ocho horas seguidas sobre un cuerpo pierdes la noción del tiempo. También utilizo música balcánica, medieval o hindú, porque me ayuda a conectar con lo que estoy haciendo y creo que también a mi piel”, explica Lahhel, tatuador residente en Meatshop Tattoo.

Lahhel ha participado junto a otros artistas del estudio en una jornada sobre iconografía tibetana y arte tibetanos organizada por Meatshop Tattoo y Little Tibet, que planteaba a sus tatuadores un reto: inspirarse en la simbología del Tíbet y su cultura milenaria para crear nuevos diseños y tatuárselos a los asistentes.

Tatuaje y simbología budista en Meatshop Tattoo Barcelona. Foto:Heywood Taylor

Tatuaje y simbología budista en Meatshop Tattoo Barcelona. Foto:Heywood Taylor

 

Ojos de Buda, mandalas, dagas rituales, deidades tibetanas y flores de loto se exhiben en las paredes y en las pieles, que forman colas para ser tatuadas o se reúnen en torno al propietario de Little Tibet para escucharle hablar sobre los 32 signos en el cuerpo de Buda, las estupas con sus ojos pintados en los rincones más remotos del Tíbet, Nepal, India o Himalaya y los monjes que meditan desnudos a cincuenta grados bajo cero utilizando el poder del tercer ojo para aumentar la temperatura de su cuerpo. “Para entrar en el vacío hay muchas formas de meditación”, dice. Y también: “Somos dioses y somos demonios, pedid a Dios y no se os dará nada”.

Los diseños se exhiben en las paredes de Meatshop y en las pieles. Foto:Heywood Taylor

Los diseños se exhiben en las paredes de Meatshop y en las pieles. Foto:Heywood Taylor

 

Dice el budismo zen que todo cambia excepto la propia idea de cambio y por eso los tatuajes transforman algo más que nuestros cuerpos, especialmente cuando están repletos de mensaje.

El mandala o la arquitectura del Cosmos

Los mandalas, con sus círculos y cuadrados que se dirigen a un centro, son una representación del universo y también de quienes los elaboran. El francés Lahhel, que se inspira en la arquitectura de las catedrales y los dibujos alquímicos para lograr tatuajes que iluminan cuerpos, lo eligió por sus líneas geométricas y potente simbología.

Los tatuajes del tatuador de Meatshop Lahhel se inspiran en la arquitectura y la simbología.

Los tatuajes de Lahhel se inspiran en la arquitectura y la simbología.

 

“En el mandala el punto central eres tú y todo lo demás, el mundo, se mueve a tu alrededor. El fuego representa la mente del meditador”, cuenta este tatuador que ha dado los primeros pasos para convertirse en budista y para quien dibujar sobre la piel es un acto de humildad. “Mi diseño no me pertenece una vez tatuado. Son mis clientes quienes llenan de significado mis dibujos”.

 

Los demonios protectores

Otras veces el tatuaje se convierte en un talismán, incluso para ahuyentar, como dice el tatuador canario Julian Rozis, los pensamientos negativos. “Me he inspirado en la máscara del dios Mahakala, que es un demonio tibetano protector que combate los malos pensamientos. Soy una persona que se pasa el día luchando consigo mismo y aunque tengo un estilo de tatuaje muy tétrico, intento siempre buscar la paz en la oscuridad para contradecir lo que la mayoría ve”, cuenta.

Un demonio protector diseñado por Julian Dozis.

Un demonio protector diseñado por Julian Rozis.

Las dagas rituales

Misticismo y esoterismo oscuro son los principales elementos con los que trabaja el artista canadiense Dan Montague, que diseñó una daga ritual tibetana o phurpa, también conocida como ‘puñal de los espíritus. Los budistas, especialmente  en el tantrismo, lo considera un símbolo de protección utilizado en ceremonias y asociado a la deidad Vajrakilaya, que somete a los demonios y mata los tres venenos: el apego, la aversión y la ignorancia.

tatuaje daga en brazo.

Daga o phurpa ceremonial tatuado por Dan Montague. Foto: Heywood Taylor

 

Los ojos de la sabiduría y la intuición

Para los budistas, Buda es ‘el Ojo del Mundo’ y en numerosos templos de países como Nepal se representan los ojos de la sabiduría y la compasión junto al tercer ojo de la intuición. Y a veces el Ojo aparece también en las palmas de las manos haciendo mudras. Para la tatuadora Cattattoing, las manos de Buda, las brumas y los crisantemos son elementos de gran belleza. Ella se interesa más por el aspecto estético y realista del tatuaje y en sus diseños ha incluido animales sagrados como el elefante que, según Las Nueve Etapas de la Calma Mental (Samadhi), simboliza la mente, si es de color gris o negro, y al que a veces se representaba con seis colmillos viajando a través de los cielos.

La tatuadora Cattattoing se inspira en elementos florales.

Flores y mudras de las manos realizados por la tatuadora Cattattoing.