¿Qué significa ser español? ¿Y catalán? ¿Soy del lugar en que nací, en el que pasé la mayor parte de mi vida o el de nacimiento de mis padres? Y, sobre todo, ¿por qué tengo que justificarme por algo tan azaroso como mi origen? El conflicto entre Cataluña y España va más allá de una lucha política e histórica y cuestiona la propia noción de identidad. Y en este debate las personas racializadas y migrantes tienen mucho que aportar, aunque poco se les haya preguntado.
Una comunidad (o múltiples) que no cuenta con un censo oficial, que está infrarrepresentada y estereotipada en la esfera pública y que padece el racismo estructural del que muchas veces las personas no racializadas participamos sin darnos cuenta. 
 ‘Nadie nos ha dado vela en este entierro’ es un proyecto audiovisual que pretende visibilizar la opinión de estas personas hartas de ser juzgadas y cuestionadas por sus rasgos y sus raíces. Sobre banderas, patrias, historias de vida e identidades en un fluir permanente charlamos con sus creadores. Y aprendimos que no se puede ni se debe hablar por quienes ya tienen voz.

Habladnos del proyecto, ¿por qué en este momento político?

El tema identitario va más allá del conflicto/tema Catalunya/España. Cuando eres una persona racializada y/o con experiencia migratoria, tiende a ser algo en lo que piensas porque te lo plantean de forma exógena en demasiadas ocasiones, de modo que, desde bien pequeñas, nos hace pensar quiénes somos, y cómo somos leídas en nuestra sociedad de nacimiento /crecimiento/ llegada. El caso es que nunca somos, siempre estamos siendo, eso todos los seres humanos, claro, pero el no cuestionamiento provoca que no siempre se vean obligados a reflexionar sobre este asunto. Nosotras sí.
El proyecto nace por el frío que he sentido ante lo que está pasando en Cataluña. He nacido en España, tengo madre de aquí y padre que llegó a este país cuando el suyo era todavía una provincia de éste. Sin embargo, no consigo entender el sentimiento nacionalista, teniendo tan presente que soy hija de la casualidad y habiendo sido cuestionada desde mi infancia por no tener “apellidos españoles” o por no tener “apariencia española” (¿acaso eso existe? ¿cómo es el/la española?). A raíz del “furor banderil”, con balcones y personas forradas haciendo gala de su españolidad y teniendo claro que yo sí lo soy, pese a que no me hayan querido reconocer y, es más, precisamente por eso (por cabezonería y para que no ganen los que no entienden que lo sea o que me sienta así -tuviera o no DNI-), decidí preguntar a otras y otros, con el objetivo de saber cómo se sentían y qué tenían que contar a este respecto. Su opinión es muy válida aunque sea completamente opuesta a la mía.
Hablé con un par de “desheredados” más, en Barcelona y Valencia, con el fin de que pudiéramos sumar impresiones desde diferentes partes y, generosamente (porque esto lleva tiempo), decidieron unirse. La idea es que sea un trabajo coral, que mucha gente pueda hacer muchas entrevistas, para que se escuchen muchas voces.

“Yo, por el hecho de haber sido una mujer negra que ha nacido en España, siento un desarraigo total. No siento que sea de ninguna parte, creo que soy de mi madre”. Nayr (Madrid)

¿De qué forma el género está ligado al racismo? ¿Es imposible separar la cuestión clase-género-raza?

Los tres –ismos (clasismo, machismo y racismo) existen y están entrelazados. Minimizar cualquiera es peligroso. Dependiendo del entorno, así prevalecerá uno sobre otro pero eso no significa que el resto desaparezca. Una no se deja la piel en casa cuando sale a dar una vuelta por la calle Serrano, por mucho dinero que tenga.

Una de las personas que entrevistasteis para el proyecto es española, pero se marchó a vivir a Londres donde la diversidad está más normalizada. ¿Prefieren los afroespañoles vivir en otros países?

No puedo responder por toda la gente que reside fuera. Pero sí es cierto que en Londres viven muchas personas afroespañolas desde antes de la crisis. No sé si en un porcentaje mayor o no que los españoles blancos. Yo pasé ahí una temporada y he de decir que me sentí muy en casa, aunque no hablaba bien el idioma. Me gustaba que nadie me preguntara de dónde era o que si yo decía que era española no se sorprendieran. Me encantaba ver diversidad en la televisión, que hubiera iniciativas para los colectivos encabezadas por los propios colectivos, que si se hablaba de determinados temas concernientes a los mismos se contara con ellos y no se hablara por ellos, que hubiera chicas con hijab de dependientas o atendiéndome en el banco, no tener que ir a una tienda específica para comprarme maquillaje oscuro porque en cualquiera podía encontrar infinidad de tonos, etc… Cuando creces marcianizado o negado en la casa en la que naciste o en la que escogiste para que se convirtiera en tu hogar, ves aquello y se te enamora el alma. Portugal también ha sido un poco así, para algunas personas afro. Luego, claro, ahondas y te das cuenta de que en todos los sitios se cuecen habas, pero el impacto inicial es tremendo.
Lo que sí es cierto es que la desafección nacional que motiva la negación o el cuestionamiento, creo (y no es una opinión que deba ir a misa), provoca que tengamos menos miedo a movernos, que las fronteras sean algo más difusas.

“Estas personas que se hacen llamar españoles me han hecho sentir que no soy de aquí y no solo eso, mi identidad tiene que ver también con mis ancestros”, Esther (Móstoles)

¿Se puede ser afrodescendiente y patriota español hoy?

Hay policías, militares, gente que se despierta temprano para ir al desfile del 12 de Octubre… Claro que las hay y lo contrario, y también hay gente que ni siquiera se lo plantea o le da igual. Hay de todo, como en botica. Nuestra intención es mostrar el máximo de opiniones posibles, entre otras cosas, para desmontar el discurso homogeneizador que existe en torno a las comunidades racializadas y/o migrantes. Cada una es de su padre y de su madre.

¿Qué pueden enseñarnos las mujeres afrodescientes sobre la pluralidad y la identidad?

No sé si tenemos algo que enseñar o no. Lo que sí puedo decir es que las mujeres afrodescendientes, las racializadas y las que migran , en general, tenemos una idea de las fronteras bastante diferente, ya sea por nuestra experiencia personal o por la de nuestras madres o padres. Independientemente (o no) de nuestro amor a la patria, tenemos asumidísimo que el lugar en el que nacemos es producto de la casualidad. A partir de ahí, cada cual se identifica como puede/quiere y su sentido de pertenencia a un lugar es más firme o menos o más apegado a construcciones tan enormes como las patrias o a entidades más aprehensibles como pueden ser los pueblos o los barrios.

“El lugar donde nacemos es una lotería, las fronteras son un artificio y los pueblos alrededor del mundo tienen muchísimo en común”

Nadie os ha dado vela tampoco en otros ámbitos…

No sólo hay infrarrepresentación en la esfera pública sino también deformación y estereotipación en la representación y, por supuesto, escasa visibilización, porque existen personas muy válidas y en muchos ámbitos (no sólo hablo de personas con instrucción académica, que conste) y rara vez tienen hueco en la esfera pública.
Personalmente, estoy HARTA de que solo nos entrevisten para hablar de racismo, como si no estuviéramos capacitados para opinar acerca de otros temas.

Ahora que se habla tanto de micromachismo y microrracismo, ¿nos podéis explicar alguna situación que ayude a visibilizar estos actos que muchas veces no son para nada sutiles?

Teniendo en cuenta que esto va de banderas, recuerdo que un día fui al Bernabéu, hace cien años, a ver un partido amistoso de la selección española, lo primero que vi fue una panda de Skin Heads gritando “Hitler”, después, ya en la grada, había unos chicos detrás de mí que se pasaron todo el partido diciéndome que era la hermana de Catanha (jugador negro del combinado español). Para rematar, cuando metió un gol España, me tocaron el hombro, me di la vuelta, me agitaron la bandera en la cara y me gritaron “gol de España, no de África”. ¿Entiendes un poco lo que me provoca mirar a izquierda y derecha y ver todo lleno de banderas?
Por lo demás, me gustaría señalar que el prefijo “micro” es muy peligroso porque hace que, de forma inconsciente, le quitemos peso a actitudes racistas que no son sino flecos de un sistema que lo es. No hablo de España únicamente, me refiero a un sistema por el cual, cuando pensamos en “normalidad” nos viene a la cabeza alguien blanco (un varón, además); que niega o escoge de qué manera muestra su diversidad porque se cree blanco; que celebra el Día de la Hispanidad negando o suavizando lo que supuso para los africanos (esclavitud) y los habitantes de Abia Yala (exterminio y ocupación) la llegada de Colón; que encarcela a personas que no comenten delitos en CÍES por faltas administrativas o que pone concertinas para evitar que crucen la frontera (ahora, si aludía a España).
Por una cuestión de responsabilidad, cada vez nos gusta menos contar anécdotas, porque para quien nos lee/escucha no es más que la pataleta de una victimista, o sea que, encima tenemos que justificarnos, cuando para nosotras implica remover recuerdos no siempre positivos. ¿Vivencias desagradables? Millones. ¿Palizas? Sí ¿Que nos hayan dicho que nos vayamos a nuestro país? Incontables veces. ¿Que nos hayan pedido la documentación cuando a nuestras amigas blancas, no? Claaaaro. ¿Que nos hayan negado el acceso a locales de ocio? Conozco a varias personas a las que les ha pasado ¿Que, aparte, las mujeres estamos hipersexualizadas y tenemos que aguantar otras cosas por la doble discriminación derivada de ser féminas? Por supuesto. ¿Que si, encima eres trans o lesbiana ya ni te cuento? Pues eso, ni te cuento.