Expertos en exopolítica, tribalismo galáctico, ufólogos y veteranos periodistas del misterio se reunirán del 19 al 21 de septiembre en este mítico enclave de avistamiento OVNI.

 

Cuando una observa por primera vez este singular cordón montañoso desde la carretera tanto la postal geográfica como la impresión mental son imborrables. Sus imponentes agujas monolíticas modeladas por la caricia milenaria de la erosión eólica no solo pueden apreciarse desde las certezas que acunan la ciencias geológicas. No, el primer avistamiento del macizo de Montserrat desde la distancia provoca un cosquilleo en el vientre. El mismo que debe haber aguijoneado a los primeros conquistadores españoles que vieron el Gran Cañón del Colorado o el valle de la Luna en Chile. O a los primeros aviadores que advirtieron las huellas de Nazca desde las alturas.

La primera impresión es algo más que la confirmación de ciertas certidumbres acerca de la acción no humana en el polvo de este planeta. Porque esos dedos de colosos intentando escapar de las profundidades son monumentos del paso del tiempo no humano que parecen pedirnos a gritos que nos acerquemos a ellos. Quizás para caminar entre sus recovecos terrosos, para escuchar esas historias arcanas escondidas en sus cavernas subterráneas o entre las sólidas paredes del monasterio benedictino que albergan.

 

Punto de conversiones del cristianismo primitivo, residencia de eremitas y ermitaños, escondite del Santo Grial, albergue de una virgen negra, hito turístico del ocultimo nazi, centro de peregrinación de entidades no terrestres, núcleo de geomagnetismo, chakra del mundo, portal interdimensional y la lista de posibilidades no para de ampliarse con los horizontes de expectativas que la imaginación razonada de los últimos diez siglos quiera asignarle. Montserrat es una antena entre mundos, un radar de posibilidades que absorbe todos los relatos y los devuelve en la clave que cada época y conciencia cultural quiera adoptar. Una sublime experiencia ante una cadena montañosa que anuda demasiados cabos sueltos tanto para el periodismo de misterios, los cazadores de leyendas, como para los buscadores de experiencias metafísicas.

Todo cabe en esta montaña mágica, espejo negro donde cada uno ve lo que quiere. Una dinámica mistérica, como un juego de mamushkas, muñecas rusas encerradas cada una dentro de un nuevo secreto o leyenda. Un hilo de Ariadna infinito que amplifica todo lo que guarda hacía adentro a la vez que sus figuraciones orográficas nos hacen mirar hacia arriba, hacía las alturas inconmensurables del cielo. Y a solo unos cincuenta kilómetros de una capital.

Congreso Internacional de Ufología

Quizás por todo eso, y para seguir nutriendo a esa máquina imparable de crear mitologías entre la leyenda, la religión, la historia y la investigación paranormal durante los próximos días 19, 20 y 21 de septiembre, allí tendrá lugar el primer congreso internacional de ufología. Con un ecléctico programa que cubre tanto las dimensiones culturales como políticas y filosóficas del tema, por allí desfilarán investigadores y artistas, tanto extranjeros como hispanoamericanos, de los más diversos campos.

 

Durante las tres jornadas se podrán escuchar a expertos internacionales en exopolítica, inteligencia militar y programas espaciales secretos como Michael Salla o Corey Goode y Laura Eisenhower, la conciencia multidimensional con Honovi Strondeer o el tribalismo galáctico como Bridget Nielsen, así como el gurú del grupo Rama, Sixto Paz Wells o periodistas veteranos como Enrique de Vicente, Magdalena del Amo, Sebastià d’Arbó o Salvador Freixedó.

Además de las conferencias se podrán visitar tres exposiciones en el este contexto espacial y mental único. A lo largo de estos tres días, dos cronistas de Láudano estaremos allí con nuestra antenas vigilantes ante las señales novedosas en este sugestivo horizonte psicogeográfico, así como a las nuevas experiencias y mitologías por venir.