¿Cómo sobrevive una mujer blanca, extranjera trabajando en los guetos de Uganda? Y lo más importante, ¿por qué?

 

Aleksandra es fuerza y energía. Una mujer de 28 años sin miedo a conocer las realidades de otros mundos y pelear por lo que le parece justo. No tiene pelos en la lengua y no le importa expresar lo que siente y piensa.  Nos conocimos en el 2014, en un meetup de fotografía organizado por  Andrzej Witek . Hemos coincidido muy pocas veces desde esa ocasión y sin embargo he seguido su trabajo en las redes sociales. 

Me encuentro con ella en el centro de Barcelona. Llega de un día agitado en Terrassa; desde que ha regresado de su viaje en África no ha parado de trabajar en su proyecto fotográfico. 

El año pasado, Aleksandra emprendió un viaje a Uganda donde descubrió un mundo extraordinario, doloroso, vibrante e injusto. Se infiltró en las calles de los ghettos del país y en las vidas de personas que jamás soñó conocer.  Durante los seis meses que estuvo en África, Aleksandra captó con su cámara la cotidianidad de niños que viven en las calles de Kampala. Aunque su piel blanca y su sexo no pasaron inadvertidos, esta joven fotógrafa no permitió que los prejuicios la detuvieran para lograr su objetivo principal: contar una historia. 

Su proyecto ‘Children of God’ ha sido seleccionado por Canon España para participar en en el festival de fotoperiodismo  Visa Pour l’Image-Perpignan. Ademas, Feature Shoot ha elegido una de sus fotografías entre 2,500 fotos de todas partes del mundo para que forme parte de la exposición The Print Swap en Nueva York. 

Proyecto ‘Children of God’ de Aleksandra Dynas

¿Cómo empieza todo?

Esa es la pregunta, jaja. Yo soy economista y llegué de Polonia a Barcelona hace cinco años. En esa época tenía un novio aquí, estudié español e hice un Máster en Finanzas.

Barcelona me pareció muy chula y me quedé, encontré trabajo en una empresa pero fui cambiando cada cierto tiempo. La verdad es que estaba cansada de la economía y empecé con la fotografía, en los meetup de Andrzej. Me puse a estudiar por mi cuenta y a seguir cursos de fotografía, desde retratos, luces y otras cosas. Realicé un curso de fotoperiodismo, que es el tipo de fotografía donde siento que encajan mis valores.

Cuando estudiaba en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya, tuve reuniones con buenos fotógrafos como David Airob y Samuel Aranda. Justamente Aranda nos dijo que si quieres hacer fotos, tienes que salir de España. Finalmente, llegó un momento en el que estaba cansada de Barcelona. Necesitaba hacer algo diferente. 

Proyecto ‘Children of God’ de Aleksandra Dynas

¿Qué es lo que querías hacer realmente?

Derechos humanos. Activismo. Quería hacer algo que valiera la pena, defender algo que tuviera un propósito, que sirviera para alguien. Hice un curso con la Cruz Roja sobre cooperación internacional y otro curso con Inter-American Development Bank: IADB sobre políticas efectivas de desarrollo infantil. Necesitaba tener una base porque los derechos humanos abarcan muchas situaciones y grupos. A mí me mueve la situación de los niños y de la mujer.

Decidí que tenía que salir de España y al principio quería ir a Asia, pero necesitaba encontrar con quién ir, ya fuese una organización o proyecto con quienes colaborar. Necesitas algún tipo de soporte para poder ir porque no es sencillo. Investigué organizaciones y programas de voluntariado en muchas zonas. 

Finalmente, encontré una organización local, Kawempe Youth Development Association(KYDA), que trabaja con niños de la calle, niños enfermos de SIDA y mujeres solteras con SIDA. Tuve que fijarme una fecha y empezar a ahorrar dinero para poder ir. Me marché de Barcelona en septiembre del año pasado, fui a Polonia y emprendí mi viaje a Uganda a finales de octubre.

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones?

He viajado mucho, he estado en Latinoamérica y el norte de África. He visto pobreza y también me han pasado cosas. En Bolivia, en La Paz, andando por la calle un hombre intentó violarme. Y aun así, estar en Uganda fue un choque cultural muy fuerte. Fue una experiencia difícil, es un mundo que funciona de otra manera.

Proyecto ‘Children of God’ de Aleksandra Dynas

¿Cómo lograste ganar la confianza de la gente?

Durante tres meses me hospedé con una familia de allí. Aparte, conocí a un chico que me ayudó a acercarme a los niños que viven, trabajan y duermen en la calle. Para mí el objetivo no era llegar a Uganda y hacer fotos; primero tenía que observar, conocer, entender. No puedes ir así nada más y sacar tu cámara. La sociedad es cerrada y yo logré entrar con la ayuda de este chico. Dormí dos noches en la calle y muchas veces me quedé hasta la medianoche para observar que pasaba. Gracias a él me gané la confianza de los niños que estaban ahí. Ellos son muy duros, fuertes. Han vivido cosas que nosotros no nos podemos imaginar: hambre, abuso, prostitución… Y son cosas para las que no estaba preparada. No te puedes preparar para esto.

Pasé dos semanas observando todo, aprendiendo. Empecé a entrar y después de un tiempo me sentí muy cercana a ellos. Para hacer buenas fotografías tienes que tener conocimiento de lo que quieres fotografiar. El objetivo para mí es hacer algo bueno, quiero reflejar la realidad. No llegar y hacer un par de fotos. No se trata de eso. Lo que vi en Uganda me toca como persona, no solamente como fotógrafa. La situación que viven los niños es muy dura, es una tragedia. El hecho de que haya niños que tengan que vivir de esa forma es algo que me cuesta comprender.

También es una experiencia que me agotó. Físicamente, mentalmente y emocionalmente. Muchas veces lloré, porque es lo que tenía que hacer en ese momento, es lo que sentía. No te lo puedo explicar, lloras porque no logras entender cómo es posible que estas cosas pasen y te sientes impotente. Al mismo tiempo, vi a estos niños muy fuertes, ni dirías que viven en la calle. La mayoría son varones porque muchas ONGs y otras organizaciones intentan sacar a las mujeres rápido porque son más vulnerables. Uganda, desde mi perspectiva, es un país muy machista porque tratan a la mujer como si fuera menos que un hombre y están expuestas a muchos abusos.

Proyecto ‘Children of God’ de Aleksandra Dynas

¿Qué es lo que te motiva y por qué?

Me importa y me mueve la posición de la mujer en el mundo. Creo que sufren mucho. Por otro lado, me sorprende la fuerza que tienen y cómo luchan para sacar a la familia adelante. Son violadas, encerradas en sus casas, se casan siendo niñas y aunque se caen, se levantan. No se rinden nunca. Me fascina la fuerza de las mujeres y me duele que haya tan pocas mujeres en el mundo del fotoperiodismo. En ciertas ocasiones, al ser mujer puedes entrar de forma más sencilla en otros mundos y puedes conectar con ellas porque compartes su posición de mujer. 

Antes de ser fotógrafa, soy persona. Puedo decir que para hacer un buen reportaje tienes que profundizar. Un buen trabajo requiere de paciencia y mucho tiempo. Una fotografía muestra tu forma de ver el mundo, una foto eres tú. Una buena foto se nota porque alguien estuvo allí, observó, entendió. Uno puede tener mucha técnica pero hay que saber mirar. Para hacer la foto tienes que entender. Tienes que intentar reflejar lo que está detrás de lo que ves. Tienes que ver más allá de la cámara. Primero piensa en lo que quieres contar y cómo lo quieres contar. No todas las historias pueden ser contadas de la misma manera.

¿Qué aconsejarías a nuestros lectores?

Tenemos que abrir nuestra mente. Hay muchas cosas que están pasando que no nos imaginamos. No tenemos en cuenta que somos un grupo privilegiado. Considero que vivimos mucho para el “yo”. En Europa occidental se cultiva el egocentrismo, el individualismo. Cuando sales de tu burbuja te das cuenta de que eres muy pequeño, que hay cosas más grandes que uno. Vivimos todo muy rápido y de forma superficial.

Sé curioso, investiga, lee, aprende. Viaja, pero no donde están todos los turistas. Busca conectar con una cultura. En los meses que estuve fuera, me enfermé y estuve hospitalizada tres veces. Cosas como una ducha con agua caliente no están al alcance de mucha gente y te das cuenta de que no valoramos lo que tenemos. En África me enseñaron lo que es compartir, gente que no tiene absolutamente nada, comparte. Piensan en el otro.

Yo aconsejo que salgas de tu zona de confort, que tomes riesgos, que seas atrevido. No tengas miedo de trabajar en temas difíciles y entrar dentro de lo que te mueve. Busca temas que te motiven, que te provoquen una emoción; es entonces cuando realmente harás un proyecto que valga la pena. Un buen proyecto no empieza en la mente, empieza en el corazón.

Proyecto ‘Children of God’ de Aleksandra Dynas