El fotógrafo Henry Hargreaves, conocido por sus fotografías de I-pad’s fritos y sus penes de helado, dedica su arte a plasmar los últimos deseos culinarios de los que ya saborean la muerte.

 

Unos días antes de ser ejecutados, los condenados a muerte de Estados Unidos pueden presentar una solicitud y detallar cuál será su última cena. Según un macabro estudio del Departamento de Justicia Criminal de Texas, la comida rápida es la más demandada, aunque siempre hay inquietantes excepciones. El fotógrafo Henry Hargreaves, conocido por sus fotografías de I-pad’s fritos y sus penes de helado, dedica su arte a plasmar los últimos deseos culinarios de los que ya saborean la muerte.

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¿Qué te hizo empezar a fotografiar la última cena de los convictos? Leí algo sobre una campaña para abolir la última cena de los condenados a muerte en Texas, me llamó la atención y me interesé por lo que solían pedir. Investigué un poco y los condenados a muerte empezaron a convertirse en humanos en mi mente a través de las peticiones de sus cenas. Pensé que esta reacción era muy interesante y decidí recrearlo visualmente.

 

¿Crees que las cenas nos muestran la psique de los condenados? ¿Qué nos cuentan sobre ellos? Para mí se trata de una humanización a través de sus gustos culinarios, así que animo a los lectores a sacar sus propias impresiones respecto a lo que sus cenas dicen de ellos.

 

¿Qué piensas de la pena de muerte? Estoy en contra.

 

¿Cuáles son las peticiones más extrañas? Cada petición es única y por eso las escogí, pero la de la oliva es la más extraña, no es realmente una comida, es más un gesto simbólico relacionado con el renacimiento, la nueva vida y el perdón.

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¿Crees que las cenas que piden son últimas declaraciones conscientes antes de morir? ¿O quizá simplemente tenía hambre y querían comer algo aunque fueran a morir al cabo de unas horas? La oliva es definitivamente una decisión consciente, aunque creo que la mayoría solamente buscaban una comida sabrosa antes de que les ejecutaran.

 

¿Qué crees tú que quiso decir Timothy McVeigh, el autor de la masacre de Oklahoma del ’95, al pedir sólo un helado? ¿Podría haber alguna conexión entre el número de gente que asesinaron algunos criminales y la cantidad de comida que pidieron antes de ser ejecutados? Es una observación muy interesante, pero creo que estos tipos habrían seguido matando si hubieran tenido la oportunidad y no por ello sus últimas cenas hubieran sido más abundantes.

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¿Qué pedirías en tu última cena? Creo que no sería capaz de meter nada en mi estómago sabiendo que avanza la cuenta final.

 

Después de fotografiar estas cenas, ¿qué hiciste con ellas, las probaste? No vi correcto comérmelo, pero odio desperdiciar comida. Lo probé y lo encontré muy insípido, así que, desafortunadamente, fue todo a la basura.

 

Para saber más sobre las obras de Henry Hargreaves:

http://henryhargreaves.com/