El segundo número de El Fuego sale en octubre a la calle y Láudano ha hablado con su llameante editora, la artista gallega Viveka Swann.

 

Mircea Eliade escribió: “La naturaleza cambia por obra del fuego”. Un elemento inflamable, creativo, diabólico y curativo que es la base de las magias más antiguas. El fuego secreto que extrae la esencia de la materia es el azufre de los alquimistas y también el regalo que Prometeo hizo a los hombres.

Los niños son un poco faquires, por eso no les dejan jugar con fuego, porque a veces una llama brota en su interior y corren el peligro de convertirse en artistas. Como le ocurrió a Viveka Swann, la editora de El Fuego, una revista independiente de fotografía, arte, poesía y cultura oscura e incendiaria cuyo segundo número saldrá a la calle en octubre.

Con Viveka Swann hemos quedado para hablar sobre artistas que irradian y bailar alrededor de la hoguera.

 

El Fuego es una revista personalísima: oscura, poética, visualmente preciosista, decadentista tanto en la forma como en el contenido. ¿Cuál es la chispa que encendió El Fuego? ¿Y quiénes lo avivan?

El Fuego en su primera forma surgió hace poco más de un par de años como un proyecto de colaboración entre cuatro mujeres que nos movemos en ámbitos creativos/artísticos: Alejandra Vacuii, Laura Wächter, Amanda Nara y yo misma, que me encargo de las tareas de dirección y edición, entre otras. Nació en un momento muy particular de nuestras vidas, y tanto los proyectos como las circunstancias personales se van modificando con el tiempo de manera natural, así que ha cambiado en ciertos aspectos del primer número al segundo. Realmente me gusta pensar que El Fuego se crea a partir de un montón de voces unidas de diferentes artistas que se mueven dentro de un imaginario o ideario similar.

La propuesta se inició también como una manera de alcanzar cierta libertad a la hora de mostrar un tipo de arte más bien oscuro sin ninguna clase de cortapisa en lo relativo a tendencias o academicismos, simplemente enseñar lo que nos había calado o movido en ese momento, volver un poco a lo básico.

 

Si Prometeo robó el fuego para los hombres, ¿todo el mundo tiene esa llama creativa interna que identificáis en los artistas que participan en El Fuego? ¿Cómo percibes que una obra es, como se suele decir, ‘de entraña’ o de ‘llamarada’?

Bueno, esta es una idea bastante personal, porque no a todas las personas nos tocan las mismas cosas. En este caso, creo que detrás de las obras que se muestran en la revista suele haber historias humanas o visiones de la vida muy honestas y basadas en experiencias personales tan particulares como diferentes. Pienso que esto es especialmente perceptible en las entrevistas, estoy muy contenta con lo que comentan todas las personas entrevistadas, me parecen perspectivas de la existencia y la creación muy interesantes.

Portada de El Fuego #1.

Portada de El Fuego #1.

 

El fuego de los alquimistas era purificador y tenía propiedades transformadoras. ¿El arte también transforma? ¿Será el artista una suerte de brujo o alquimista?

Me gusta mucho el discurso que Alan Moore expone en su ensayo ‘Ángeles Fósiles’ acerca del verdadero artista como el actual recuperador de la magia, el arte que ha estado denostado a lo largo de siglos desde que fue separado de la ciencia/alquimia en el Renacimiento (si mal no recuerdo). Me sumo totalmente a esta idea.

El arte puede ser utilizado de muchas formas distintas y algunas de ellas pueden transformar totalmente, empezando por la persona que crea -valga la redundancia- en sí misma. No diría que absolutamente todo el arte, sino que más bien es cuestión de intenciones. Siempre o casi siempre hay un mensaje que se transmite y si llega al sitio adecuado o produce el efecto deseado habrá cumplido su cometido. No me refiero a las obras que se producen exclusivamente para comprar o vender, sino a otras creadas con propósitos distintos. Sé que puede sonar misterioso o ambiguo, pero no sabría explicarlo de otra manera ahora mismo.

Pienso que crear es aportar algo al género humano, como iniciar un juego que comienza en lo personal para llegar a lo colectivo y, entonces, aportar algo a los demás. La música sería el ejemplo perfecto de lo que quiero decir, ver tus emociones reflejadas en el trabajo de otro, o ver/escuchar algo y sentirte “en casa”, para mí esto no tiene precio; que otra persona te ofrezca un espacio de cobijo sin ser consciente de ello directamente.

El Fuego #1.

El Fuego #1.

 

La revista tiene muchos elementos visuales de influencia romántica y simbolista. ¿Qué es lo que más os cautiva de esas épocas y movimientos artísticos?

El siglo XIX y comienzo del XX es uno de mis periodos favoritos de la historia del arte y el tema de El Fuego lo veo bastante relacionado con el ‘mood’ de los artistas románticos o simbolistas: intensos, pasionales, lidiando permanentemente con sus demonios y centrándose mucho en los sentimientos como tema; reflejándolos en elementos externos o canalizándolos directamente a través de las imágenes, como una aceptación de esos sentimientos, aunque no sean agradables.

También el esplendor que irradian las obras asociadas a estos dos movimientos, a pesar de surgir muchas veces de la investigación del lado oscuro del espíritu o de la vida. El escapismo de la realidad, la fascinación con el pasado y la historia, la muerte como símbolo, lo irracional, pero bello… son temas que perduran a través del tiempo. Creo que estas ideas siempre van a estar ahí, amoldándose a las épocas, tomando distintas formas.

El Fuego #1.

El Fuego #1.

 

En octubre sale el segundo número. ¿Qué podremos encontrar en él?

El próximo Fuego es más variado y participan más artistas tanto escribiendo como con material gráfico, fotografía y demás. La esencia y la imagen se mantienen y entre los participantes hay muchísima presencia femenina.

Te puedo adelantar que hay entrevistas con las fotógrafas Michaela Knízová/Nynewe, Ester Segarra y la artista gráfica/musical Foie, un artículo sobre las Madres Terribles de la mitología hindú escrito por Alba B. Ruiz y otro sobre la muerte y el paisaje en ‘Cumbres Borrascosas’ de la mano de Helena Aguilar Mayans -ilustrado con sus fotos en los propios páramos que se citan en el libro que me parecen muy muy inspiradores-. Con Helena, la firma de joyería artesanal Under the Pyramids y T.J. Cowgill/King Dude hicimos una colaboración en Barcelona el año pasado cuyo resultado también está incluido en este número.

Por otra parte, se muestra el trabajo fotográfico de Nyxturna, Ren Rox, Monochrome Laboratory y Teri Varhol, así como una serie de imágenes que realicé el año pasado con Jonathan Hultén. También hay contenidos de diseño e ilustración de creadores como Gwendolinoleum, Xiana Alonso/Basura Especial, Jonathan Sirit y algunas cosas más que están casi a punto.

Portada de El Fuego #2 ¡en exclusiva!

Portada de El Fuego #2 ¡en exclusiva!

 

En el mundo anglosajón hay un ‘renacer’ del ocultismo y las artes mágicas en conjunción con otras artes, como el teatro, la literatura o la taxidermia, sin ir más lejos. No obstante, en España todo lo relativo a explorar esas regiones misteriosas del alma es muy minoritario, oculto o se banaliza demasiado. Tú vives en Londres, ¿tienes la percepción de que hay una sensibilidad diferente?

Como bien dices, aquí hay un enfoque bastante diferente con respecto a estos temas; en España el peso de la tradición más cerrada y el catolicismo aún podemos sentirlo. Esto ha sido así desde hace siglos -con mayor o menor intensidad- y creo que no permite que allá tengamos de primeras una mentalidad más abierta hacia el ocultismo, la espiritualidad o los temas esotéricos, simplemente por nuestra educación y la atmósfera que nos suele rodear desde pequeñas, que tiende, en general, a formar una manera de pensar menos abierta y respetuosa ante ciertas cuestiones. Estoy hablando del tema español en general y basado en mis experiencia, por supuesto y por suerte habrá excepciones, pero creo que esta es la tendencia principal.

Pasa lo mismo con todo el tema social alrededor de la muerte. Aquí está mucho más normalizado o integrado en la cultura, no eres un weirdo porque te guste ir a pasear por cementerios y cosas por el estilo, de hecho, están construidos para eso.

El Fuego #1.

El Fuego #1.

 

Eres diseñadora y artista. ¿Qué enciende la llama interna de Viveka Swann?

Hay cosas que me hacen ilusión y me impulsan a crear o me inspiran en momentos determinados, pero es algo que siempre ha estado ahí desde que tengo uso de razón. Para mí es un impulso muy primario, algo que no puedo evitar, un refugio, un punto de retorno infinito.

Muchas veces me he cuestionado si es algo que puedo trascender, pero hasta ahora no ha sucedido; simplemente va evolucionando a la par que yo lo hago y se manifiesta de diferentes maneras. Es parte de mí y posiblemente seguirá existiendo hasta el último momento.

'Babalon working I: Binarismos'. Performance de Diego Rambova. Foto: Alejandra Vacuii.

‘Babalon working I: Binarismos’. Performance de Diego Rambova. Foto: Alejandra Vacuii.

 

En ‘Riddles’ exploras la obsesión por la belleza corporal y esos adornos cosméticos que dan la ilusión de juventud eterna. Y sin embargo, Internet les otorga otro estatus… ¿Cuál?

En este caso, nos estábamos refiriendo -Patricia Martín en el texto curatorial y yo con las obras- a Internet como ejemplo máximo de lo intangible, transformando las imágenes directamente en iconos, en “objetos” que sólo existirían a nivel virtual, como culminación de una idea imposible.

Cuando realicé este trabajo tenía bastante fijación con el paso del tiempo y sus efectos sobre nuestros cuerpos y la visión social que se tiene de este hecho natural, especialmente a través del sistema de la moda. Realmente creo que se puede ser joven eternamente, aunque quizás no como nos tratan de hacer ver desde los medios.

Ars longa Vita Brevis. Alejandra Vacuii & Viveka Swann.

Ars longa Vita Brevis. Alejandra Vacuii & Viveka Swann.

 

¿Dirías que Internet ha resignificado nuestros rituales o les ha robado significado? Pienso, por ejemplo, en la fotografía como la captura de un momento irrepetible, que hoy puede ser maquillado, transformado… ‘Internet longa vita brevis’

Internet, sin duda, ha transformado nuestros hábitos y les ha quitado romanticismo y, a veces, autenticidad, pero creo que es el flow de los tiempos, al igual que otros inventos cambiaron nuestra vida en el pasado. Pienso que, al igual que comentaba con el arte, la cuestión son las intenciones y el cómo se use. En Internet es posible lo más épico y lo más horrible, puede hacer popular algo que por otros medios quizás nunca habría sido visto y, por esto, es un arma de doble filo. Una buena manera de utilizarlo es como una expansión de posibilidades, para dar a conocer tu trabajo o entrar en contacto con gente, es más fácil llegar a cierto público o acotar por intereses, etc. Por otro lado, una cosa que me gusta de Internet es la fluidez a la hora de compartir. Puedes captar de repente una imagen bella o que te llama la atención y subirla al instante.

Obviamente, lo terrible es utilizarlo únicamente para crear una imagen falsa o vivir más hacia lo virtual que hacia lo real, pero eso también va unido a otro tipo de problemas sociales de esta época; una cosa alimenta la otra, hay mucha obsesión con la imagen pública y ser influyente.

 

 

Viejas fotografías de comunión, pastillas de jabón con restos humanos o bustos funerarios forman parte de algunos de tus trabajos. ¿Qué te resulta tan inspirador de la muerte?

Es uno de nuestros grandes enigmas y en torno a este tema se han producido tantas obras de arte a lo largo de la historia que me parece fundamental a nivel creativo. Por un lado, me fascinan todas la parafernalia que culturalmente se generan alrededor de este proceso y, sin embargo, que la tengamos tan poco presente en nuestras vidas cotidianas. Más que nada como un recordatorio de que nuestro tiempo es finito y como una motivación para tratar de centrarnos en lo que realmente importa: evolucionar como personas, disfrutar de nuestro tiempo, ir a por lo que realmente quieres o no dejarse llevar por cosas que nos tratan de imponer en general desde las grandes empresas, medios de comunicación, publicidad… Algo así como un factor que te hace tomar conciencia y vivir el presente de una manera intensa y más real.

He de decir que ahora mismo es un tema en el que no me centro tanto, lo tengo muy interiorizado y han sido muchos años pensando en ello y trabajando alrededor de la muerte. Siempre va a estar ahí, pero siento que es hora de inspirarse en otras cosas.

Soap. Viveka Swann.

Soap. Viveka Swann. Foto: Erola Arcalís

 

Tus obras tienen una nostalgia de épocas pasadas y el paso del tiempo como motivo recurrente. Si pudieras viajar hacia atrás en el tiempo, ¿a dónde irías?

¡Jaja! Me encanta. Es una idea con la que todas fantaseamos. En realidad me gustaría tener una Tardis y viajar a donde quiera cuando quisiese sin alterar los acontecimientos, pero he de reconocer que los años veinte en París estarían en mi top de destinos, o pasarme una buena temporada en los 70s y 80s del siglo XX, yendo a fiestas y conciertos. ¡Aunque asistir a la creación del universo o cosas así de hardcore tampoco estaría mal!

My Torment. Alejandra Vacuii & Viveka Swann.

My Torment. Alejandra Vacuii & Viveka Swann.

 

¿Qué otros artistas influyen tu trabajo?

Uno de mis artistas favoritos ahora mismo es Robert Montgomery, su trabajo me parece de una finura increíble y está totalmente basado en las palabras, el mensaje y la poesía, pero de una manera nada pedante, muy delicada, con un toque apocalíptico a la vez que optimista, muy directo y también teniendo muy en cuenta el paisaje y el entorno, que es algo que me interesa mucho también.

Por otro lado, la revista Sabat ha sido una inspiración total, me parece un gran trabajo a nivel editorial; o fanzines como Polyester u Orfidal me motivan mucho a la hora de publicar cosas. También editoriales españolas como La Felguera o Valdemar me han inspirado y considero que hacen una gran labor. A su vez, artistas de mi entorno con las que tengo contacto e intercambio de ideas siempre me han influenciado y en El Fuego podéis ver el trabajo de algunas de ellas. Luego, a través de Instagram descubro trabajos increíbles habitualmente; últimamente me han encantado la fotógrafa Maya Beano y la ilustradora Mira Johanna Väänänen.

Siempre me han interesado muchas cosas distintas; cuando puedo veo cine, leo… Ahora mismo me interesa mucho la década de los 70s a nivel popular y estético, las corrientes de filosofía oriental y espiritualidad o la poesía, especialmente escrita por mujeres.

Poema de fuego, Robert Montgomery.

Poema de fuego, Robert Montgomery.

 

¿Nos puedes adelantar algún proyecto futuro?

Lo próximo que voy a hacer es una serie fotográfica en colaboración con Lula Álvarez de Perea, que practica danza butoh y será publicado en El Fuego. También estamos preparando en conjunto una fiesta de presentación en Londres para lanzar el segundo número de la revista el próximo octubre.

Tengo varias cosas en el aire; por ejemplo, este año he hecho un par de series fotográficas que espero se publiquen o expongan en algún momento, pero he de sacar tiempo para buscarles su sitio. En los últimos tiempos he escrito algo de poesía también, siempre hago lo que me pide el cuerpo en este sentido.

Por otra parte, me gustaría publicar un fotozine recopilando imágenes de palmeras y cactus en cementerios. Es una pequeña obsesión que tengo desde hace unos años. Y claro, ya estoy pensando en El Fuego #3…

Viveka Swann.

‘The girl who waited’. Viveka Swann. Foto: Alejandra Vacuii

 

Viveka Swann

Nací en A Coruña en 1981 y he vivido en varias ciudades en los últimos 18 años, finalmente asentándome en Londres. Llevo viviendo aquí casi tres años en total, pero con un gran intervalo en España. En los años anteriores, además de en mi ciudad natal, he vivido en Pontevedra (estudié allí Bellas Artes), Madrid y Salamanca. En la época en la que residía en esta última ciudad (2010-2012), fue cuando gané un premio Injuve de diseño -cosa totalmente inesperada para mí- y se hizo la exposición comisariada por Patricia Martín como artista emergente en el DA2, mostrando una retrospectiva de los trabajos que había realizado hasta la fecha y alguna instalación nueva.

En la vida profesional, trabajo diseñando para una empresa de moda alternativa y el resto del tiempo lo dedico a mis proyectos y mi vida personal y social; en esta ciudad siempre se puede descubrir algo nuevo y sorprendente, hay un movimiento constante… Es una de las cosas que más me gustan de vivir en Londres. ¡A ver qué depara el futuro!