Alexandra Cárdenas (tiemposdelruido) es una de las artistas algoravers más representativas de esta vanguardia musical que hace bailar algoritmos y a nosotros con ellos.

 

Vivimos rodeados de algoritmos, el más famoso de todos es el que permite a Google dar solución a tus búsquedas, pero están detrás de las concesiones de préstamos de los bancos, las carteleras de cine, las modernas campañas políticas y, sí, también en la creación música. La colombiana Alexandra Cárdenas es compositora, programadora y algoraver, un nuevo híbrido entre el artista y el programador que crea música escribiendo código en su ordenador. Inspirado en las antiguas raves, el Algorave es algo así como bailar en Matrix, un movimiento musical que surgió a finales de 2011 cuando uno de sus fundadores, el programador Alex McLean, conducía con un amigo escuchando hardcore en una emisora de radio pirata y se les ocurrió que sería divertido programar música rave. Hoy los festivales de Algorave se celebran por todo el mundo, desde Londres a Berlín, México, Perú o Bogotá.

Alexandra es una de las algoravers más representativas de la escena y el próximo 27 de junio llevará al Hangar de Barcelona una sesión de Algorave. Si además de fanático de la electrónica y la música experimental te gusta crearla, estará impartiendo un taller de Live coding (codificación en vivo) con TidalCycles” los 26 y 27 de julio en el mismo lugar. Con ella hemos hablado sobre el código que se baila, filosofía ‘hacker’ y la parte más creativa y artística de la programación.

 

¿Cómo te iniciaste en la escena Algorave?

Después de varios años de hacer live coding fui invitada a tocar en un Algorave en Londres, hace cuatro años. Nunca había hecho un beat en mi vida y desde entonces no he parado.

La filosofía hacker está muy presente en la música producida con código abierto pero, ¿es compatible con el universo del clubbing? ¿Son los hackers también artistas?

Sí, es compatible con el rave y el clubbing. De hecho, este movimiento tiene muchas similitudes con el nacimiento del Techno en Berlín y Detroit, por ejemplo. Y tiene mucho de la búsqueda del verdadero espíritu del rave. La música de baile live codeada es muy diversa, no hay un sólo género. Casi que puedo decir que hay tantos géneros como algoravers. Sin embargo, algo que tenemos todos en común es la pasión por el código, por los algoritmos, por la música generativa, por la improvisación y por la exploración.

El Algorave se diferencia de la música más comercial principalmente en que su primordial interés no es la producción de música perfecta, sino la creación de música nueva directamente en el club, con errores y todo. Creo que el Algorave es un movimiento de música electrónica de baile único, extraño, ideal para oídos aventureros. Los hackers pueden convertirse en artistas, así como los artistas podemos convertirnos en hackers y el Algorave es prueba de ello.

 

En una entrevista hace años dijiste que el live coding libera la música del consumismo. ¿Puedes explicárnoslo?

Claro, el simple hecho de que no necesitas dinero para que tu ordenador se convierta en un instrumento musical ya es una gran muestra de ello. Por otro lado, puedes reciclar ordenadores viejos y darles una nueva vida con sistemas open source. Es liberador, ecológico y empoderador. Cosas que el sistema capitalista no entiende muy bien.

Los algoritmos son reglas y órdenes para resolver problemas. ¿Escribir código puede ser creativo?

Escribir código es creativo. Diseñar un algoritmo lo es. Aunque sea un algoritmo que no necesite un computador. ¿Acaso no es creativo inventarse una receta de cocina? Ahora bien, el live coding toma toda la creatividad del código, la aumenta y la reta al llevarla a la escena, donde todos pueden ver cómo escribes tus algoritmos y cómo los manipulas y solucionas en tiempo real. La diferencia es que los problemas que estás solucionando son problemas artísticos y todo esto le da una nueva dimensión al hecho de escribir código.

“Los algoravers no somos DJs, somos un nuevo híbrido entre artista y programador”.

¿Cómo de importante es el público en una sesión de Algorave?

Es igual de importante que el creador, que los organizadores, que el lugar… Para que un algorave pueda cumplir su función, se necesita de la participación de todos. La retroalimentación con el público es fundamental, de ella depende también qué tanto puedo dar de mí, qué tan motivada e inspirada me siento para hacer música en vivo.

Al principio la experiencia de escuchar música creada con código puede ser extraña. ¿Darías algún consejo a quienes asisten por primera vez a una sesión de algorave?

Que vayan con sus oídos y corazones abiertos. Esta es música creada en vivo, en su mayoría improvisada. Los algoravers no estamos mezclando música de otros, estamos generando nuestros sonidos y dándoles forma en tiempo real. No somos DJs, somos un nuevo híbrido entre artista y programador. ¡Así que prepárense a oír música que nunca han oído antes!

Parece que la cuna del género fue Londres. ¿Dónde se encuentra hoy su epicentro? ¿Cuáles son los festivales más interesantes para disfrutar de este tipo de música?

No sólo Londres, sino también Sheffield, Leeds y Newcastle. UK sigue siendo el gran epicentro de donde la mayoría de algoravers han salido.
Por otro lado, tenemos una enorme escena en México. En Estados Unidos hay varios y, poco a poco, han surgido en diferentes países. En Europa está creciendo el movimiento. Acabo de llegar de tour por Latinoamérica y he encontrado a grandes talentos en Colombia y varias semillas quedaron sembradas en Chile y Perú. Esto es apenas el inicio.

“Con el código podemos liberar a la música de la esclavitud a la que ha sido sometida por la industria y a las mentes que han sido esclavizadas”.

¿Qué otros algoravers o live coders te inspiran?

Alex McLean de UK es mi mayor inspiración (no por nada uso el software que él escribió, TidalCycles); también Renick Bell, estadounidense que vive en Tokio, y Nick Collins, compositor y programador de UK. Siempre me inspira ver los nuevos talentos y sus brillantes mentes en acción, como Sudaka Kode de Colombia o Belisha Beacon de Bélgica.

Al final los algoritmos y la programación forman parte de nuestra vida, y para muestra, Google… ¿Hay algo que no funcione con código en este mundo?

El código, así como la tecnología en general, siempre pueden ser vistos como una amenaza o como una esperanza. Mi decisión personal es verlo como una esperanza y a esto le he apostado mi vida y mi profesión. Yo creo que con el código podemos liberar a la música de la esclavitud a la que ha sido sometida por la industria. De la misma forma, podemos liberar mentes que han sido esclavizadas a muchos niveles.
Muchas compañías usan el código para vulnerar nuestra privacidad y así vender más, y esto es sólo un ejemplo… A fin de cuentas, si hay algo que no funciona, hay que buscar sanar la raíz, que es nuestra sociedad. Nuestras herramientas e instrumentos jamás podrán ser culpados de nada, ni bueno ni malo, sino las mentes detrás de ellos.

Escucha a Alexandra Cárdenas (tiemposdelruido):