¿Te puedes imaginar a veintidós personas suspendidas de ganchos al mismo tiempo? Hablamos con los creadores del documental 22 Almas Suspendidas.

 

La primera vez que escuché hablar del documental me intrigó mucho. Un amigo me puso en contacto con el argentino Damián Pisarra, el director, y quedamos para hablar de esta gran hazaña.

Las imágenes de la suspensión que se han grabado son escenas de un largometraje que se terminará de rodar en Finlandia y que también dirige Damián.

El documental captura la experiencia de veintidós personas que son suspendidas al mismo tiempo. Expone la vivencia de todo el equipo que estaba presente. “El documental habla un poco, de forma introductoria, de la suspensión, pero se basa en la experiencia vivida por todas las personas que estaban ahí -dice Damián-. Para todos fue una experiencia muy fuerte”.

“Nos parecía imposible”, me cuenta Damián, mientras nos tomamos una caña en el Borne con su colega Riccardo una fresca tarde a finales de primavera. Riccardo, un siciliano con alma artística y rebelde, se dedica a las suspensiones y a los tatuajes desde hace ya muchos años. Se ha movido en el mundo de suspensiones en Italia, Madrid, México, Barcelona y varios sitios más.

“Fue una locura, estábamos los cuatro en una fábrica trabajando hasta tarde por las noches. Antes de construir la estructura que sostuvo a los 22 cuerpos fue necesario que todos enviaran su peso.”

Como buen soñador, lo que parecía imposible no impidió que Damián sacara el proyecto adelante e involucrara en el proceso a personas que comparten su pasión por crear y desafiar límites.

La idea del proyecto ya se había engendrado en la mente del artista argentino en el 2012, pero no era el momento. “Para hacer un largo hay que tener mucha fuerza, en ese momento no me sentía preparado”. Sin embargo, el año pasado, con un guión listo y una idea clara de lo que quería lograr, Damián compartió sus planes con Riccardo y empezaron a reclutar gente.

Poder suspender a tantas personas de una sola vez requería de un trabajo muy preciso. Por lo tanto, la estructura desde la que se suspende a las personas fue diseñada y pensada por Alex Pereiro, que también es ‘piercer’ o modificador corporal. Él ha trabajado con piedra y metal, y fue quién pensó en el montaje de la estructura.

Alex también fue el director de la suspensión y Riccardo y Maria de Lluc fueron asistentes de suspensión. Entre ellos y Damián construyeron la estructura cinco días antes del rodaje. “Fue una locura, estábamos los cuatro en una fábrica trabajando hasta tarde por las noches. Fue una semana muy intensa”. Antes de construir la estructura que sostuvo a los 22 cuerpos fue necesario que todos enviaran su peso.

Las 22 personas estuvieron suspendidas alrededor de 20 minutos y se grabó durante casi dos horas.

Cuando les pregunté si fue difícil convencer a las personas para que participasen, Riccardo me dijo que esa fue la parte más fácil, ya que tiene amigos por toda Europa que se dedican o practican la suspensión. “Todos los que vinieron son colegas de muchos años”, me explica. “La gente se animó bastante; vinieron de Londres, Portugal, Italia, Madrid…”. Riccardo, participa en convenciones de suspensiones y esto le ha permitido forjar relaciones con gente de todas partes.

Después de casi cinco meses de pre-producción, adaptación del guion, coordinación de los viajes, estancia y más detalles, llegó el gran momento. El día del rodaje había ganas de trabajar, ilusión y nervios: “No podía fallar nadie, porque si hubiera faltado uno, no lo hubiéramos logrado”.

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Con el apoyo financiero de Vegetarian Films, se pudieron cubrir varios de los costes del rodaje y producción. Se pagaron los pasajes de todos aquellos que vinieron de fuera de Barcelona. En un principio, poder juntar a todo este equipo es lo que más difícil parecía. Sin embargo, se logró.

Casi 60 personas estuvieron involucradas ese día. Riccardo me comenta que para poder poner los ganchos a todos se distribuyeron en cuatro grupos. “Había un protocolo que seguimos, sobre todo, por el tema de higiene”. Para cada persona se preparaba una mesa con plástico y se insertaban los ganchos con mucho cuidado. “Todo esto llevaba tiempo”.

“Ten en cuenta que fue una suspensión de 22 personas, ¡era un reto!”. Damián dice que “en el documental se habla mucho de eso, muchas personas se sorprendieron de que saliera.”

Según Riccardo y Damián, una sola suspensión emana mucha energía. Esta energía multiplicada por 22, además de la adrenalina del rodaje, las cámaras, los extras… hicieron que ese día fuera muy mágico. No hubo ni un solo ensayo; Riccardo comenta que “es algo que no se había hecho nunca antes”. Al ser una sola toma, cada detalle tenía que estar controlado y pensado al milímetro.

“El mundo de las suspensiones es un ritual, una experiencia de búsqueda personal”

“Estábamos muy nerviosos. En el momento clave en que íbamos a hacerlo, en el ambiente no había aire. Hubo un momento de tensión con la primera persona que subió”. Las 22 personas estuvieron suspendidas alrededor de 20 minutos y se grabó durante casi dos horas.

La suspensión lleva consigo un desgaste emocional. “Es un descarga de adrenalina, algo muy liberador. Es como empezar de cero”, dice Riccardo. Me asegura que “no es una carnicería”. Yo, que en realidad era muy ajena al mundo de las suspensiones hasta ahora, aprendí mucho de Riccardo. “Es un ritual, una experiencia de búsqueda personal”. El documental captura justamente esa búsqueda personal y cada individuo tiene una motivación y una vivencia únicas. “Es algo muy impactante. Tienes que superar un estado de dolor”.

Cada persona vive la suspensión de una forma distinta, pero, al mismo tiempo, compartir esta experiencia crea un lazo especial.

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